Asertividad

Consejos en Comunicación Asertiva

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¿Qué es la asertividad?

Una forma de comunicarte en la que defiendes tus derechos, expresas tus opiniones y realizas sugerencias de
forma honesta y no agresiva.

La asertividad no es más que respetarte a ti mismo respetando
a los demás. Decir lo que realmente piensas controlando el mensaje que quieres
transmitir para que no sea demasiado agresivo o frágil.

Expresar tus verdaderos sentimientos y defender tus derechos puede ser maravillosamente reconfortante. Cuando dices
lo que quieres, independientemente de si lo consigues o no, logras vivir de
forma más auténtica y feliz.

¿Para qué te servirá ser asertivo?

Ser asertivo sirve para exponer a los demás cuáles son tus
verdades deseos y necesidades, y para demostrar dignidad, autoconfianza y
respeto por ti mismo

Habitualmente te será
útil para:      
Dar tu opinión, hacer una petición o pedir un favor a alguien de
forma natural y no como si le estuvieras pidiendo que te perdonase la vida

      
Expresar tus emociones negativas (quejas,
críticas, desacuerdos, etc) y rechazar peticiones sin que los demás se sientan
heridos o molestos contigo.

·
Mostrar emociones positivas
(alegría,
orgullo, agrado, atracción) y hacer cumplidos sin parecer demasiado volátil
emocionalmente.

·
Preguntar por qué
y sentirte legitimado a
cuestionar la autoridad o las tradiciones.

·
Iniciar, continuar, cambiar y terminar
conversaciones de forma cómoda y sin la sensación de estar ninguneando o
faltando al respeto a nadie.

·
Compartir tus sentimientos
, emociones y
experiencias con los demás y favorecer que ellos compartan las suyas contigo.

·
Resolver los problemas cotidianos
antes de que
aparezcan emociones negativas como la ira y el enfado
y la situación se descontrole

Las  10 claves para ser más asertivo

A continuación
encontrarás una recopilación de técnicas y herramientas que han demostrado ser
útiles para mejorar tu Asertividad:

1.
Reemplaza tus pensamientos negativos

Para empezar es clave
que sustituyas los pensamientos negativos que te surgen cuando
haces valer tus derechos.

Evita pensar cosas
como "Soy un mal amigo por no dejarle dinero a mi colega" y cámbialo por
una visión más positiva y personal como "Merezco que me respeten y no puedo
dejarle dinero a alguien que nunca me lo ha devuelto"
.

No puedes cambiar tus
emociones, pero sí la forma en que las interpretas.

2.
Comprende que la gente no puede leerte la mente

Un gran y clásico
error de la gente pasiva es suponer que la gente sabe qué está ocurriendo en tu
interior.

Quizás creas que tu
jefe sabe que quieres un aumento de sueldo, o que tu novia espera que la
invites a una cena romántica, o que tu amigo sabe lo mucho que te molesta que
le dejes un videojuego y que luego no te lo devuelva.

Sin embargo la gente
no suele tener ni idea de lo que te molesta o de lo que realmente esperas de
ellos. Así pues, no utilices el argumento de que ya saben lo que quieres como
excusa para no dar un paso al frente, porque es falso.


Si quieres que la gente tenga en cuenta tus deseos y
necesidades deberás en primer lugar decir cuáles son, expresándote de una forma
en que los demás puedan responder apropiadamente.

3.
Defiende "tu" verdad, no "la" verdad

Hablar de forma
asertiva no transforma tu mensaje en la única verdad, pero sí que lo transforma
en tu verdad.

Espero que estés de
acuerdo conmigo en que no existe la verdad absoluta. La verdad es un invento
humano. Damos por sentado que determinadas cosas son ciertas para así poder
entender el mundo que nos rodea.

Cada una de nuestras
verdades se fundamenta en nuestras experiencias pasadas y conocimientos. Eso te
permite hablar de tus verdades incluso cuando no son ciertas para los demás. Y
por ese motivo también debes escuchar lo que ellos tienen que decir.

Las verdades pueden
ser desagradables, pero ese no es el motivo para no decirlas. A menudo las
verdades más duras son las más valiosas
. ¿Te acuerdas de la historia del
traje nuevo del emperador? Es una fábula sobre la falta de asertividad, y al
final se demuestra que decir lo que crees que es verdad puede tener un poder
enorme.


Una verdad que nunca te podrá ser negada es cómo te
sientes. Si dices que estás contento, triste o enfadado, nadie podrá discutirte
eso, porque sólo tú sabes cómo te sientes.

4.
Recuerda tu objetivo pase lo que pase

Imagínate que llevas
una temporada poco motivado en el trabajo y decides ir a hablar con tu jefe. Si
tan sólo le expones el problema -no te sientes motivado- lo que haces es
traspasarle toda la responsabilidad a él.

Lo que decida quizás
te guste, o quizás no, porque le has dejado libertad para decidir.

Para ser asertivo no
debes exponer tan sólo las situaciones, también debes dejar muy claro lo que
quieres.

No es fácil saber lo
que se quiere, así que te recomiendo que antes lo pienses detenidamente.
¿Realmente quieres un aumento de sueldo o un proyecto más motivador? ¿Deseas
que tu novio no salga tanto con tus amigos o que cuando esté contigo te dedique
más atención y cariño?

Cuanto más claro
tengas lo que quieres, más probable será que lo consigas.

Una vez tengas un
objetivo, no te apartes de él.
En una
conversación tensa es normal que haya
ocasiones en las que la otra persona parezca no escucharte, no atienda a tus
argumentos o incluso te desprecie.

En esos casos recuerda
por qué estás allí. Recuerda que has regresado a la tienda a devolver un objeto
defectuoso, que has llamado a tu vecino porque su música no te deja dormir por
las noches, o que lo que realmente quieres es que tu novia no te ignore cuando
está con sus amigas.

Tu objetivo es ése, y
no ganar la discusión.

5.
Sé siempre lo más concreto que puedas

Además de conocer cuál
es tu objetivo real en esa situación, debes ser capaz de transmitir exacta y
detalladamente lo que quieres
y no una vaga idea general, o la situación
probablemente se te escape de las manos.

Imagínate que entras
en un restaurante a pedir algo para comer. ¿Verdad que no pedirías sólo "un
bocadillo"? En su lugar pedirías algo más específico, como un bocadillo mediano
de jamón ibérico con pan con tomate, ¿cierto?

Contrariamente a lo
que hace mucha gente, no tiene ninguna utilidad mantener una conversación en la
que tan sólo quieras expresar tu enfado. ¿Qué pretendes conseguir realmente?


Recuerda en todo momento cuál es tu objetivo, por muy
tensa que se ponga la conversación, y sé cuantó más específico mejor. Sólo de
esta forma podrás defender realmente tus necesidades.

6.
Haz referencia a los hechos y no a tus juicios

Es muy importante que
en general te acostumbres a hablar de hechos objetivos y concretos, y no de tus
conclusiones. ¿La diferencia?

Hecho objetivo: "Tu escrito tiene faltas de ortografía y el formato
varía en cada página"

Tu conclusión: "Tu escrito es una chapuza"

Así lograrás que tu
comunicación sea mucho más precisa y que la gente no se sienta agredida ni
juzgada antes de empezar a tratar con el problema.

7.
Añade motivos a lo que pides

Cuando pidas algo que
realmente quieras conseguir explica también tus motivos. Dar motivos es una excelente forma de
reducir las probabilidades de que te rechacen porque tu interlocutor verá que hay
un razón real que sustenta tu petición
, y que no es un capricho tuyo.

Fíjate en estos dos
mensajes asertivos:

-Me gustaría que me
subierais el sueldo un 15% porque de esta forma estaré alineado con la media
del sector por el trabajo que estoy realizando.

-Disculpa, ¿te
importaría hablar un poco más bajo por el teléfono? Me duele un poco la cabeza
y me cuesta concentrarme así.

De la misma manera,
cuando alguien te pida algo también estás en tu derecho a negarte sin dar
explicaciones. A pesar de que dar un motivo es bueno porque restará agresividad
a tu mensaje y proporcionará una explicación a tu comportamiento, también
estarás dejando una puerta abierta a que tu interlocutor te lo discuta.

Si negarte sin dar
explicaciones te parece demasiado brusco, una buena idea es ofrecer
alternativas al final de tu negativa
:

-No puedo ayudarte
con el trabajo. Estoy a tope hasta fin de mes. ¿Por qué no se lo preguntas a
Andrea a ver si a ella le va bien?


Siempre que proporciones motivos concretos, tanto al
pedir algo como al negarte, conseguirás que tu mensaje sea mucho más
convincente y menos agresivo.

8.
Habla desde "ti" y no desde "tú"

Incluso cuando no sea
tu intención, es habitual que en las conversaciones intensas las demás personas
perciban que las estás culpando. Utilizar la palabra "Tú" en tus argumentos
puede interpretarse fácilmente como una acusación y entonces, como mecanismo de
auto-protección, la gente se cierra y se distancia.

¿Por qué hablar
desde ti
(también llamado utilizar "mensajes Yo") es tan importante en la
comunicación asertiva?

Porque te ayudará a expresar
tus verdades sin hacer que la otra persona se sienta atacada
o se ponga a
la defensiva. En lugar de decir "Me has tratado muy mal estos últimos días"
puedes decir "Me siento disgustado con la forma en que me has tratado
últimamente"
.

Aunque básicamente
estás diciendo lo mismo, lo centras en tus sentimientos en lugar de
hacer ver a la otra persona que ha hecho algo mal. La clave es usar "Yo" en
lugar de "Tú", y mantenerse siempre concentrado en el problema que tienes, no
en acusar o culpar la otra persona.

·
"Me siento
incómodo cuando alguien conduce mi coche y prefiero ser yo quien lo haga"
en lugar de "Es mejor que tú no conduzcas mi coche"

·
"Agradecería
mucho que me avisara con unos días de antelación antes de decirme que tengo que
viajar el fin de semana"
en lugar de
"Lo que ahora me pide es un problema"

·
"Me gustaría
ser capaz de acabar mis argumentos sin que se me interrumpiera"
en lugar de "¡Siempre estás interrumpiendo mis
explicaciones!"


Hablar desde ti expresando lo que sientes, crees y
opinas en lugar de lo que hace la otra persona conseguirá que tus mensajes sean
mucho mejor aceptados.

9.
Contagia tus emociones

Otra de las ventajas
de los mensajes "Yo" es que son muy difíciles de discutir porque siempre irán
seguidos de una emoción o sensación, y nadie te podrá discutir nunca cómo te
sientes
.

Además, las emociones
se contagian al hablar de ellas. Cuando expresas lo que sientes la gente
empatiza contigo porque conoce la emoción a la que te estás
refiriendo.

La gente tampoco suele
ser consciente de las consecuencias de sus acciones sobre el estado emocional
de los demás. Describir tus emociones probablemente sorprenda a muchos y
les haga reflexionar.

"Me siento muy
desilusionada
cada vez que me prometes algo y lo incumples de nuevo"
es mucho más asertivo y te permitirá mantener una
conversación más productiva que con un "¡Nunca cumples tus promesas!".


Describir con precisión tus emociones te ayudará a que
la gente empatice más contigo y se muestre más receptiva a tus peticiones.

10.
Reduce tu estrés con el lenguaje corporal

¿Te suena la serie "El
encantador de perros"? En ella, el entrenador canino César Millán
muestra cómo educa perros.

Pero la realidad es
algo distinta: César no adiestra perros, sino que entrena a sus amos para
ser líderes
. Y gran parte de lo que se aplica a los perros también puede
aplicarse a los humanos.

El aprendizaje
fundamental de César es que los perros son animales de manada y están
preparados para seguir a los líderes más asertivos, los que no pierden la calma
con facilidad. Enseña a los dueños a comportarse de esta forma, ya que su
anterior conducta nerviosa se contagiaba a los animales.

En los hombres ocurre
lo mismo. Debido a que las emociones son contagiosas, si quieres comunicarte de
forma asertiva deberás transmitir también eso con tu lenguaje corporal. Pero hay más.

En un estudio realizado en 2010 en estudiantes
y hombres de negocio en las universidades de Harvard y Columbia descubrieron
que los líderes más efectivos presentaban altos niveles de testosterona y bajas
concentraciones de cortisol en su sangre.

Los niveles altos
de testosterona están relacionados con una mayor asertividad
, mientras que cantidades elevadas de cortisol se
asocian con el estrés y el nerviosismo. Los líderes presentaban más
testosterona y menos cortisol que el promedio de participantes.

Pero lo que vieron a
continuación fue sorprendente.

Descubrieron que es
posible modificar los niveles de estas hormonas en sangre
gracias a la propiocepción
o vía de doble sentido entre el cerebro y los músculos. En concreto,
encontraron un tipo de posiciones, las llamadas Posturas de Poder,
capaces de incrementar la producción de testosterona y reducir los niveles de
cortisol.

Las Posturas de
Poder
son aquellas que hacen tu cuerpo tan grande como sea posible, como la
posición que adoptan los deportistas cuando ganan una competición (brazos
levantados, pecho hinchado, cabeza ligeramente hacia arriba y boca abierta) o
las personas cuando están orgullosas (manos apoyadas en la cintura, piernas
separadas, mentón hacia arriba).

Estas posturas son
innatas: las adoptan incluso los atletas ciegos pese a no haber visto nunca a
nadie hacerlas.

Lo que el estudio
reveló es que mantener una postura de este tipo durante dos minutos podía
alterar la producción hormonal y hacer que la gente se comportara de forma más
asertiva
.


Cuando quieras ser asertivo no te encojas ni
empequeñezcas tu postura. Mantén una postura corporal firme y calmada, sin
mostrar debilidad a tu interlocutor ni, sobretodo, a ti mismo.

Las
4 estapas del mensaje asertivo perfecto

Varias
investigaciones han demostrado que para conseguir la máxima
asertividad debes usar la comunicación subjetiva para describir lo que ocurrirá
si todo sigue igual, y a continuación presentar tu propuesta.

Las 4 fases son las
siguientes:

Los hechos.
Primero describe la conducta de la otra persona. La conducta puede ser positiva
o negativa, según si pretendes agradecer algo o expresar tu descontento.
Recuerda que debes hablar de hechos y no de juicios, y ser lo más específico
posible.

Tus sentimientos. Ahora explica cómo te hace sentir esa conducta. ¿Frustrado? ¿Triste?
¿Satisfecho? Habla desde ti y de tus sentimientos, e intenta mantenerte
calmado.

Las consecuencias. Describe las consecuencias de que tu interlocutor siga manteniendo esa
conducta. Aquí también puedes añadir los sentimientos que prevés experimentar,
cómo ese comportamiento afectará a otras personas o situaciones, o dar más
detalles de esa conducta.

La solución.
Finalmente explica concretamente los cambios que quieres que se produzcan en el
comportamiento de la otra persona. De esta forma la gente podrá responder de
forma proactiva, al contrario de si tan sólo expusieras un listado de tus
problemas sin sugerir soluciones.

Aquí tienes tres
ejemplos de un mensaje perfectamente asertivo:

·
"Has trabajado
mucho para terminar este proyecto (conducta) y estoy muy orgulloso de ti (cómo
te sientes). Así seguro que vas a tener éxito en tu negocio (consecuencias)."

·
"A menudo
entregas tus proyectos tarde (conducta) lo que me molesta bastante (cómo te
sientes) porque da la sensación de que todo el departamento es muy
desorganizado (consecuencias). Quiero pedirte que a partir de ahora seas
puntual en la entrega (solución)."

·
"Cada vez que
me dices lo que debo hacer (conducta) me siento amenazado (cómo te sientes)
porque gritas mucho y me señalas (más detalles). Me gustaría que dejaras de
hacerlo de esa manera (solución)."

Aunque la mayoría de
nosotros no hablamos de esta forma, es importante que reflexiones sobre la
manera en que vas a expresar tus sentimientos a partir de ahora para que sea lo
más clara y menos agresiva posible.

Empieza
desde cero

De la misma manera que
si estuvieras aprendiendo a montar en bici no te tirarías cuesta abajo por el Kilimanjaro,
con la asertividad también debes practicar en situaciones menos comprometidas
antes de aspirar a metas más altas.

Lo ideal es que
empieces a practicar en situaciones de bajo riesgo, como pedirque te
cambien de sitio en un restaurante o que te den otra habitación en un hotel.

Progresivamente,
afronta situaciones más complejas como pedir incrementos de sueldo, negarte a
favores de amigos, o discutir temas con alta carga emocional. Poco a poco irás
cogiendo práctica y ganando confianza para ser más asertivo.

Cuando hayas hecho dela asertividad un hábito, te preguntarás como es que has sobrevivido hasta ahora sin usarla. Y luego ya no te harán falta estrategias porque empezarás
a sentirte cómodo diciendo lo que piensas. Por que decir lo que piensas es lo
natural.

Recuerda que habrá  muchas ocasiones en las que no tengas éxito. Es normal. La clave está en no
venirse abajo y volver a intentarlo con más ganas. No es el miedo
al rechazo lo que separa la gente con mayor o menor confianza, sino
cómo reaccionan a él.

La asertividad, finalmente, tiene un maravilloso efecto sobre la propia autoestima,
convirtiéndose en uno de sus motores. Cuanto más te respetes a ti mismo, más te
respetarán los demás, y ése es, en realidad, el objetivo final de la
asertividad.


 

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