Estrategia para la Felicidad: GRATITUD
COMO PRACTICAR LA GRATITUD (Sonja L. La Ciencia de la Felicidad):Un diario de gratitud.
- Si te gusta escribir, si se te da bien o te resulta natural, una manera
prometedora de practicar esta estrategia es llevar un «diario de
gratitud». Elige un momento del día en el que dispongas de varios minutos
para «evadirte» y reflexionar, por ejemplo a primera hora de la mañana, o
a la hora de comer, o mientras vas o vuelves del trabajo, o antes de irte
a dormir. Reflexiona sobre tres a cinco cosas por las que estés agradecido
en aquel momento, desde lo más prosaico (el tendedero está arreglado,
finalmente han florecido tus plantas o tu marido se ha acordado de hacer
las compras) hasta lo más sublime (tu hijo ha dado los primeros pasos o la
belleza del cielo por la noche). Una manera de hacerlo consiste en
concentrarte en todo lo que sabes que es verdad; por ejemplo, algo que
haces bien, lo que te gusta acerca del lugar donde vives, objetivos que
has alcanzado y tus ventajas y oportunidades. No te olvides de personas
concretas que se preocupan por ti, que han colaborado contigo o se han
sacrificado por ti, o que de alguna manera han tenido algo que ver en tu
vida. Según los resultados de mi intervención sobre la gratitud en el
laboratorio, hacerlo una vez por semana, por término medio, es lo que más
probabilidades tiene de aumentar la felicidad. No obstante, cuando digo
«por término medio» quiero decir que a algunas personas (una de las cuales
puedes ser tú) tal vez les convenga más aplicar esta estrategia con una
frecuencia totalmente diferente (puede que a diario, o tres veces por
semana, o dos veces al mes). Tienes que determinar la frecuencia ideal que
mejor se adapte a tu estilo de vida y a tu manera de ser
- En lugar de escribir, es posible que algunas personas decidan elegir un momento determinado para simplemente contemplar
cada uno de los objetos de su gratitud,
y tal vez también para reflexionar sobre por qué están agradecidos y cómo
se ha enriquecido su vida. Puede que otros decidan identificar cada día
una sola cosa que suelen dar por sentada y que por lo general pasa
desapercibida para ellos. Otros, en cambio, pueden querer identificar un
solo pensamiento desagradecido por día (por ejemplo: «Mi hermana ha
olvidado mi cumpleaños») y reemplazarlo por uno agradecido (por ejemplo:
«Pero sé que siempre puedo contar con ella»).
Tus amigos y familiares también te pueden ayudar a alimentar tu apreciación.
Una posibilidad consiste en conseguir un «socio de gratitud» con el cual compartas la lista de cosas
que tienes, y que te aliente y te estimule si te desmotivas o simplemente
te olvidas.
- Otra posibilidad consiste en llevar a alguien a visitar las cosas, las personas o los lugares que quieres.
Enseña tu colección de tebeos, tu parque favorito o tu sobrina preferida.
Esto te ayudará a ver los detalles comunes de tu vida a través de los ojos
de otra persona, te brindará otra perspectiva, y hará que los aprecies
como si los experimentaras por primera vez.
- Mantener fresca la estrategia. Otra recomendación importante es mantener
fresca la estrategia de gratitud, variándola y no practicándola en exceso.
Según mi investigación, la variedad (la sal de la vida) es
sumamente importante. (También ampliaremos esta cuestión en el capítulo
10.) Por ejemplo, si das las gracias todos los días exactamente de la misma manera, sin cambiar nada en absoluto, es posible que te aburras de la rutina y dejes de encontrarle sentido. En cambio, puedes detenerte a expresar gratitud sólo después
de que algo la desencadene; por ejemplo, cuando hayas superado una
dificultad o cuando más necesites un incentivo. También puedes decidir
algunas semanas escribir un diario, hablar con un amigo otras semanas, y
otras semanas expresar la gratitud mediante el arte (la fotografía, el collage,
las acuarelas). Por el contrario, puedes preferir cambiar
deliberadamente los ámbitos de tu vida en los que te centras; por ejemplo,
dar las gracias por lo que tienes con respecto a las relaciones que te
apoyan, o por tu vida laboral, o por los acontecimientos del pasado, o por
tu entorno físico, o incluso por el mero hecho de estar vivo. Estas técnicas pueden ayudarte a
convertir la expresión de gratitud en una práctica significativa, de forma
tal que siga aumentando tu felicidad, en lugar de llegar a un punto y
estancarse.
- Expresar gratitud directamente a una persona. Por último, puede resultar
particularmente eficaz expresar la gratitud directamente (por teléfono, por carta o cara a cara) a alguien.
Si tienes una deuda de gratitud con una persona en particular,
manifiéstale tu agradecimiento en términos concretos. Puede ser tu madre,
tu tío preferido o un viejo amigo, o tal vez un entrenador, profesor o
supervisor de hace muchos años. Escríbele
una carta ahora y, si puedes, ve a verlo y léele la carta en voz alta
en persona, ya sea en un día especial (su cumpleaños, un aniversario o las
vacaciones) o uno cualquiera. Describe con todo detalle lo que ha hecho
por ti y exactamente de qué manera ha afectado a tu vida; menciona que a
menudo recuerdas sus esfuerzos. Asimismo, a algunas personas les levanta
el ánimo escribir una carta de gratitud a alguien a quien no conocen en
persona, pero que ha influido en su vida (como un escritor o un político)
o se las ha facilitado (como la persona que les lleva el correo o el
conductor del autobús).
